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jueves, 8 de septiembre de 2011


un hombre aficionado a la cacería, se fue a África y se llevó con él a su pequeño perrito para no sentirse solo en ese lugar.
Un día mientras estaban cazando, el perrito persiguiendo a unas mariposas se fue alejando del grupo y al final se encontró vagando por la selva. Se había perdido.
Mientras correteaba tratando de encontrar el camino vio que una pantera enorme se acercaba a toda carrera. Estaba muy claro lo que la pantera pretendía pero, de pronto, el perrito observó unos huesos de un animal muerto y de espaldas a la pantera, se puso a mordisquearlos. Cuando calculó que la pantera estaba a punto de atacarle, el perrito dijo en una voz muy audible: ¡Ah, qué rica pantera me acabo de comer! ¡Estaba deliciosa!

La pantera oyó al perrito y parando sorpresivamente, huyó despavorida pensando que ella podría ser el segundo plato de este animal desconocido.

Pero trepado en un árbol cercano, estaba un mono que vio y oyó todo lo ocurrido. Así que para ganarse la amistad de la pantera, el mono fue tras ella para contarle que el perrito la había engañado. La pantera se enfureció y decidió volver y darle al perrito su merecido.
-¡Súbete a mi espalda, le dijo al mono, vamos a visitar a ese perro y a ver quién se come a quien! Y salieron corriendo a buscar al perrito.
El pobre perrito estaba tan tranquilo, cuando de pronto vio venir a la pantera y al mono, rápidamente se dio cuenta de que el mono le había contado el engaño. 

¿Y ahora qué hago?, pensó el perrito, asustado. Podría salir corriendo, pero la pantera es más rápida… así que, de pronto, en lugar de huir o esconderse, se sentó dándoles la espalda, como si no los hubiera visto y cuando la pantera estaba a punto de atacarlo de nuevo, el perrito dijo en una voz muy audible:

¡Ese mono desgraciado! ¡Hace casi media hora que lo mandé a traerme otra pantera y todavía no ha regresado!
Procura ser imaginativo como el perrito. No le temas a lo desconocido como hizo la pantera. Y sobre todo, no seas chismoso como el mono.
 
“En momentos de crisis, la imaginación es más importante que el conocimiento”

Deja de sufrir y se feliz.


Todos los seres humanos tenemos la tendencia a pensar que viviremos por lo menos hasta los 90 años. Por eso hacemos planes para cuando nos jubilemos y despues pedimos a Dios que nos de salud hasta el final, esperando que llegue lo más tarde posible.
Pero nuestra existencia no esta marcada por nuestros deseos, sino por el tiempo que Dios ha decidido concedernos desde antes que nacieramos. De todas formas no esta mal que pensemos en vivir el máximo de tiempo, es una expresión de nuestro instinto de supervivencia.
Pero muchas veces las cosas no son como quisiéramos y tengamos la edad que tengamos, podemos tener graves problemas de salud. Puede ser que un día vayas al médico, porque tienes una pequeña molestia y despues de hacerte unos estudios, te digan que tienes una enfermedad complicada, que tienes pocas posibilidades de superarla y que tu vida esta en riesgo.
Imaginate la cara de sorpresa y espanto que pones, eres joven y te preguntas: ¿Cómo es posible que esto me ocurra a mí? Esto no estaba en mis planes. ¿Y qué voy a hacer ahora, que pasará con mi trabajo, mi familia, mi hijos…? Es una reacción normal, porque nadie esta preparado para una situación de este tipo, siempre pensamos que esto les ocurre a los demás y de alguna forma, sufrimos una profunda crisis existencial.
Cuando algo así nos sucede, tenemos dos opciones: Entregarnos y abandonarnos a la enfermedad o hacerle frente. Si nuestra actitud frente a la enfermedad es negativa o positiva, depende en muchos casos de nosotros. Para explicarles lo que estoy diciendo, voy a contarles una historia real que sucedió en la ciudad de Rosario, hace pocos meses.
Un hombre y su hija de 27 años, recibieron el mismo día la terrible noticia de que ambos padecían de cancer. El padre reaccionó de una manera negative y dijo: ¡Esto es el fin y no voy hacer ningún tratamiento! y se abandonó totalmente a su suerte. Cayó en una profunda depresión y a los cuatro meses falleció.
Por el contrario su hija tomó una actitud totalmente diferente. Ella en medio de sus temores, manifesto su deseo de vivir, siguió todo el tratamiento que le ordenaron los médicos y además hizo lo que sin duda, es lo más importante en estos casos; buscó apoyo y fortaleza en Dios. Hoy despues de un año, está completamente sana y no quedan rastros de su enfermedad.
Dos historias, dos casos similares, dos actitudes diferentes, dos resultados distintos.
El avance de la medicina ha sido increible en los últimos años, pero los médicos y profesionales sanitarios se mueven en las áreas más técnicas y atienden principalmente los problemas físicos de la enfermedad. En muy pocos casos se tratan los aspectos más personales, emocionales, psicológicos y espirituales. Por alguna razón nos han hecho creer las cosas que tienen que ver con la parte espiritual de la persona, poco tienen que ver en el tratamiento de la enfermedad, sin embargo es el factor mas importante a tener en cuenta, ya que la parte espiritual aporta al enfermo paz, fortaleza y bienestar, en medio y a pesar del sufrimiento.
Nuestro consejo es que la medicina debería actuar de una manera integral, es decir preocuparse por definir las necesidades del enfermo y su entorno familiar, y considerar en su cuidado también los aspectos emocionales y espirituales. Sin embargo, la preocupación por las necesidades espirituales y su papel en la recuperación o aceptación de la enfermedad, parece haber quedado fuera del interés, tanto del mismo enfermo, como de sus familiares y la mayoría de los profesionales.
Es indudable que la espiritualidad del enfermo puede ser una fuente de fortaleza para asumir su situación, para darle sentido a la vida a pesar del sufrimiento fisico, anímico y psicológico. De esta manera, la espiritualidad influye considerablemente en las decisiones y especialmente en la evolución de la enfermedad y también en la respuesta del enfermo al tratamiento.
Claro que deberíamos definir el concepto de la dimensión espiritual de la persona, aspecto que frecuentemente se confunde con lo religioso. Cuando nosotros hablamos de «lo espiritual» nos referimos a tener una vida que se basa en los conceptos y valores que Jesús enseña en la Biblia, entre los cuales vemos que Él puede sanar todo tipo de enfermedades, desde un simple resfriado, a la enfermedad más cruel.
Cuidado, porque para muchos ser espiritual, es ser de una determinada religión, pero el ser cristiano no tiene nada que ver con lo religioso. No se trata de religión, sino de mantener con Jesús una relación profunda y auténtica, en lugar de simplemente tratar de cumplir una serie de preceptos, prácticas y ritos, para ganarnos su favor. No se trata de hacer cosas, ni de creer cosas, sino de ser. 
Si bien no todas las personas tienen una religión, todas tienen, de alguna manera, inquietudes espirituales y éstas aumentan en situaciones especiales como la enfermedad. Frente a situaciones existenciales más significativas y evidentemente ante una enfermedad seria, limitante o amenazante, surgen interrogantes, incertidumbres, temores, culpabilidades, necesidad de arreglar cuentas pendientes, reconciliaciones, esperanzas, deseos de expresar voluntades, etc.
Sabemos que la enfermedad grave, capaz de acabar con la vida o de generar importantes limitaciones, constituye para el enfermo una situación de crisis personal que va más allá de lo meramente orgánico. La enfermedad trae aparejada junto a lo somático, una crisis espiritual que la mayoría del personal sanitario tiene dificultad para entender y tratar, quizas tambien por eso, se ha evitado atender los aspectos espirituales de la enfermedad, transformándolos en una especie de tabú. Pensamos, con todo respeto y total discreción, que abordar los temas espirituales con los pacientes debería ser considerado para el personal sanitario un deber y no sólo una opción, que generalmente se aplica como una labor misionera. Es importante superar este enfoque y considerar que existe un desafío pendiente de incorporar la asistencia emocional y espiritual como parte de la terapia y como exigencia ética en la medicina del paciente y su familia.
El sufrimiento existencial o espiritual en esta etapa es muy profundo y se manifiesta en una pérdida de esperanza, sentirse una carga para los demás, perder todo sentimiento de dignidad; y en muchísimos casos un deseo profundo de no sobrevivir e incluso de quitarse la vida.
Es de suma importancia que los médicos y profesionales sanitarios comprendan integralmente la enfermedad, desde lo fisico, hasta su efecto en lo personal, social, emocional, psicológico y espiritual de cada persona enferma.   
Uno de nuestros libros, «Una luz de esperanza» editado especialmente para personas que sufren, tiene el aval de dos médicos oncólogos que incluyen la espiritualidad en sus terapias y que nos pidieron que lo escribieramos porque habían comprobado los estupendos resultados de nuestros libros en sus pacientes. ¿Por qué? No son libros de medicina, pero ayudan a que el paciente no solo piense en el aspecto físico de la enfermedad, sino en su vida emocional, psicológica, anímica y sobre  todo espiritual.
Ahora no pienses que escribimos esta reflexión para promocionarlos, pero hemos querido mencionarlo, porque en estos libros en general puedes encontrar una guía para que tengas una vida equilibrada, sana y de calidad. Y eso no ocurre solo por leer los libros, sino por:
«Buscar a Dios de todo corazón, ya que en Él, podrás hallar amor, paz, consuelo, afecto, cariño y principalmente alivio para soportar tus cargas»

El náufrago.


El único sobreviviente de un naufragio llegó a una pequeña isla deshabitada. Oraba fervientemente y le pedía a Dios que lo rescatara. Todos los días miraba al horizonte esperando la ayuda solicitada, pero ésta nunca llegaba.
Cansado de no tener respuesta comenzó a construir una pequeña cabaña para protegerse y guardar sus pocas posesiones. Un día, después de andar buscando comida, regresó y encontró su pequeña choza envuelta en llamas, una columna de humo subía hacia el cielo.
Por fin logró apagar el incendio y aunque lo peor había pasado, todas sus cosas se habían perdido. Estaba confundido y su ira se desató contra Dios:
- ¿Cómo pudiste hacerme esto? gritaba, llorando de impotencia.
Abrumado y desconsolado, se quedó dormido sobre la arena. De pronto el sonido de la sirena de un barco que se acercaba a la isla lo despertó. Venían a rescatarlo. Cuando por fin llegó a la cubierta del barco, preguntó:
-¿Cómo sabían que estaba aquí? Sus salvadores algo extrañados le contestaron:
- Porque vimos las señales de humo que nos hiciste...
Es fácil enojarse cuando las cosas van mal, pero no debemos perder la paciencia, porque Dios está trabajando en nuestras vidas y a su hora se va a manifestar.

''En medio de las penas y del sufrimiento, recuerda que si tu pequeña choza se quema....  puede ser simplemente una señal de humo que surge de la GRACIA de Dios''

El tren de la vida.


La vida se asemeja a un viaje en tren. Con sus estaciones y cambios de vía, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos casos, y profundas tristezas en otros…
Al nacer, nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres, creemos que siempre viajarán a nuestro lado…  Pero en alguna estación ellos se bajarán dejándonos seguir el viaje, de pronto nos encontraremos sin su compañía y su amor irreemplazable...

No obstante, muchas otras personas que nos serán muy especiales y significativas, se irán subiendo al tren de nuestra vida...  Nuestros hermanos, amigos y en algún momento, el amor de nuestra vida...

Algunos tomarán el tren, para realizar un simple paseo… Otros durante su viaje pasarán por momentos de oscuridad y tristeza… Y siempre encontraremos quienes estén dispuestos ayudar a los más necesitados…
Muchos al bajar, dejan un vacío permanente… otros pasan tan desapercibidos que ni siquiera nos damos cuenta que desocuparon sus asientos... 

Es curioso ver como algunos pasajeros, aún los seres queridos, se acomodan en coches distintos al nuestro… Durante todo el trayecto están separados, sin que exista ninguna comunicación…  
Pero en realidad, nada nos impide que nos acerquemos a ellos si existe buena voluntad de nuestra parte…  De lo contrario, puede ser tarde y encontraremos a otra persona en su lugar…

El viaje continúa, lleno de desafíos, sueños, fantasías, alegrías, tristezas, esperas y despedidas...   


Tratemos de tener una buena relación con todos los pasajeros, buscando en cada uno, lo mejor que tengan para ofrecer. En algún momento del trayecto, ellos podrán titubear y probablemente precisaremos entenderlos… pero recordemos que nosotros también, muchas veces, titubeamos y necesitamos a alguien que nos comprenda.
El gran misterio para todos, es que no sabremos jamás en qué estación nos toca bajar. Como tampoco dónde bajarán nuestros compañeros de viaje, ni siquiera el que está sentado a nuestro lado. 

A veces pienso en el momento en el que me toque bajar del tren. ¿Sentiré nostalgia, temor, alegría, angustia...?  Separarme de los amigos que hice en el viaje, será doloroso y dejar que mis hijos sigan solos, será muy triste. Pero me aferro a la esperanza de que en algún momento, tendré la gran emoción de verlos llegar a la estación principal con un equipaje que no tenían cuando iniciaron su viaje. 
Lo que me hará feliz, será pensar que colaboré para que ellos crecieran y permanecieran en este tren hasta la estación final.

Amigos…hagamos que nuestro viaje en este tren tenga significado, que haya valido la pena

“Vivamos de manera que cuando llegue el momento de desembarcar, nuestro asiento vacío, deje lindos recuerdos a los que continúan viajando en el Tren de la Vida”

FELIZ VIAJE!!!

¿Que significa ser feliz?


Alguna gente dice que la  felicidad no existe, otros dicen que si , pero  estoy muy segura de que nadie  sabe explicarla , para  algunos se logra con muy poco la  felicidad salud, familia ,amigos y amor para  otros es suficiente con dinero, pero nadie sabe que es en verdad la felicidad.Yo  creo que si se puede ser feliz y que se logra con muy poquito  lo mas mínimo te puede llegar a dar alegria , tan solo un abrazo , una  sonrisa de un ser querido es suficiente para  poder ser feliz , al fin y  al  cabo  va  a ser lo unico que te va quedar para siempre ,el  dinero ,va y viene , en eso consiste mi felicidad.